La primera Encuesta sobre Alimentación de la Argentina de Naturaleza de Derechos ha concluido. Fue realizada durante tres semanas vía web, donde 1304 personas de varios puntos del país, participaron voluntariamente, respondiendo el cuestionario que se puso a disposición.

La Encuesta sobre Alimentación de Naturaleza de Derechos se encuentra inserta dentro de la campaña de acción internacional de Navdanya Internacional de la Dr. Vandana Shiva. "Alimentos y Agricultura sin Veneno" (The Poison-free Food and Farming).

La Encuesta superó las expectativas. Sin financiamiento económico  y con la promoción centralizada en las redes sociales  y sistemas de comunicación en los teléfonos celulares, en sólo tres semanas, se alcanzó un aceptable número de participantes de 20 jurisdicciones territoriales de la argentina. La representación geográfica de la encuesta tuvo un 42,5 % de la Provincia de Buenos Aires, 16,9 % de Córdoba y un 12,7 % de la Ciudad de Buenos Aires. El restante 27,9 % se distribuyó con participantes de Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Gran Buenos Aires, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Tucumán.

Se reconocen algunas limitaciones, pero desde su inicio se presentó a la Encuesta como perfectible. Hemos recibido puntualmente observaciones de 5 participantes que al momento de responder en algunas preguntas, objetaron por no contar con la opción correspondiente, que a su parecer faltaba. Tres refieren a personas que consumen alimentos de su propia producción y si bien se contempló esa opción en una de las preguntas, no se la presentó en forma autónoma. Las otras 2 refieren a la pregunta de la composición de la dieta alimentaria, también por la falta de la opción que presentara una proporción idéntica de los componentes alimenticios sin prevalencias. Ambas cuestiones serán tenidas en cuenta para la segunda encuesta, la cual seguramente será mas amplia, integral y en colaboración con otros espacios.

La Encuesta sólo consideró los aspectos alimentarios que refieren a la problemática del modelo agroalimentario atravesado por los mandatos del agronegocio, principalmente con el uso de agrotóxicos y la perspectiva agroecológica. Que es la temática de la Campaña Acción  "Alimentos y Agricultura sin Veneno".

La Encuesta se llevó a cabo con anterioridad a la sanción de la ley que declara la emergencia alimentaria en Argentina. En aspectos generales, el 95,1 % de las personas encuestadas manifestó que tiene acceso a los alimentos básicos. Aunque el 4,5 % sostuvo que si bien tiene acceso, pero con dificultades. El 0,5 % de quienes participaron, señalaron que no acceden a los alimentos básicos.

En cuanto a la composición de la dieta alimentaria, el 48,3 % señaló que se alimenta principalmente de vegetales, sobre carnes, lácteos y harinas. Un 13,5 % manifestó que su dieta es exclusivamente vegetariana, y un  3,5 %  vegana. Luego,  en cuanto a los alimentos sin TACC, un 6,7 % consume principalmente vegetales, 2,1 % principalmente carnes y 1,7 % son vegetarianos o veganos.

Sobre la procedencia de las frutas, hortalizas y verduras, el 42,8 % manifestó que las compra en las verdulerías del barrio, el 3,5 % en los supermercados de las grandes cadenas comerciales, y el 14,3 % en ferias o a productores/as agroecológicos/as. El 22 % alterna con las tres opciones y un 17,2 % lo mismo, pero con autoproducción.

AGROECOLOGÍA YA !

El 98,5 % de las personas encuestadas manifestó que les interesa acceder a los alimentos agroecológicos. Un 49,5 % señaló que es un asunto prioritario, y un 49 % manifestó que le interesa acceder a los alimentos agroecológicos, pero no accede con frecuencia. Solo un 0,4 % opinó que no le interesa acceder a alimentos agroecológicos y un 1,1 % le da lo mismo, por no considerarlo importante.

No obstante el interés por alimentos agroecológicos, se observa que el 42,9 % de las personas encuestadas opinó que no tiene una alimentación lo "suficientemente" saludable, sólo el 18,8 % consideró positivamente que "si" tiene un alimentación saludable, mientras que un 10,6 % reconoció lo contrario, aunque un 7,2 % - que consideró no tener una alimentación saludable, manifestó que quiere cambiar su alimentación. Y un 2,7 % contestó que no lo sabe, pero se quiere informar.

En cuanto al valor económico de los alimentos agroecológicos, el 25,5 % opinó que no son mas caros o que no hay diferencias. Un 7,8 % opinó que inclusive son mas baratos. El 34, 4 % si bien reconoció que son mas caros, especificó que no es mucha la diferencia. Un 11,1 % sostuvo que no le da importancia al precio, valora la calidad, Un 9,1 % no sabe si son mas caros, porque no compra.

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PREVENCIÓN DEL CÁNCER

Respecto a las cantidades de consumo de frutas, hortalizas y verduras por día, sólo el 38 % cumple con los estándares de la medicina nutricional preventiva que recomienda por lo mínimo 5 porciones diarias (en su conjunto de frutas, hortalizas y verduras)  para disminuir los riesgos de cáncer. Un 26 % consume más de 5 a 20 porciones diarias de frutas, hortalizas y verduras.

El 75,7 % manifestó que tiene preocupación por la presencia de agrotóxicos en los alimentos. Un 54,2 % tiene noción sobre el tema y un 32 % manifestó que lo ignora por desconocimiento, aunque un 21,5 % no obstante desconocer, le preocupa. Solo 1,2 % opinó que no le preocupa los residuos de agrotóxicos en los alimentos.

Un 27,8 % de las personas encuestadas manifestó haber tenido acceso al informe "El Plato Fumigado" de Naturaleza de Derechos, que recopila los controles del SENASA (Servicio de Sanidad Vegetal y Calidad Agroalimentaria) entre los años 2011-2016, sobre la presencia de agrotóxicos en frutas, hortalizas, verduras, oleaginosas y cereales que se comercializan en los mercados concentradores y puntos de venta en toda la argentina. El 49,8 % si bien no tuvo acceso al informe, manifestó que le interesaría acceder al mismo.-

Acceso al informe "El Plato Fumigado"

 

AGROTÓXICOS VS FITOSANITARIOS

Luego, en cuanto a la utilización del término agrotóxico como sinónimo de agroquímico, el 91,7 % consideró que está de acuerdo. Un 8,3 % opinó que el término correcto es fitosanitario. Sobre el modelo agroindustrial actual en la Argentina, el 98,4 % opinó que debe cambiar. Solo el 0,8 % dio la opinión de que le parece óptimo el modelo agroindustrial con el uso de agrotóxicos, con el mismo porcentual, otro tanto opinó que le daba lo mismo.

EL AGUA

Por último, en cuanto al agua se realizaron dos preguntas. Una sobre la procedencia y la otra sobre el tema agrotóxicos. Sobre la procedencia el 63,8 % manifestó que consume agua de red, el 19,6 % consume agua envasada, el 8,2 % de perforación particular, el 6,5 % de modo alternativo (red, perforación, envasada) y un 1,8 % lo mismo, pero nunca de red.

Respecto a los agrotóxicos se preguntó si interesaba saber si el agua que se consume tiene residuos de los agrotóxicos que se utilizan actualmente en la agricultura industrial (por ejemplo: el glifosato). La respuesta fue contundente, el 98,6 % dijo que si le interesaba. Sólo un 0,7 % opinó que no le interesaba y el restante 0,7 % que le daba lo mismo.

El tema agua está candente en muchos planteos ante la justicia realizados por Naturaleza de Derechos, ya que se pone en discusión el listado de agrotóxicos previsto en el Código Alimentario Argentino (CAA), sobre el cual deben realizarse los controles de inocuidad y seguridad en el agua de consumo, para ser considerada potable.

Según el CAA los agrotóxicos que deben ser considerados en los controles rutinarios que  les corresponde realizar a las empresas prestadores del servicios de agua de red y a los entes controladores , son entre otros, Aldrin, Dieldrin, Metil Paratión, Paratión y Malatión. El cuestionamiento se centra en la desactualización de ese listado, en razón de que todos los agrotóxicos enumerados, solo el 2,4-D,  ya no se usan en la agricultura industrial, porque fueron prohibidos, casi 30 años atrás en el país. Y en el caso del 2,4-D el parámetro establecido como mínimo aceptable de residuo en agua (100 ugl) es 1000 veces superior al estándar europeo (0,1 ugl), que es el se reclama desde Naturaleza de Derechos. Por ello, se plantea, la necesidad de actualizar el listado mencionado del CAA y adecuarlo a la realidad del modelo agroindustrial actual incorporando como mínimo, unos cincuenta agrotóxicos de uso habitual y en millones de litros kilos (+525 millones) por año en la Argentina.

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Respecto a la opinión sobre Naturaleza de Derechos podemos decir que se ha aprobado el primer examen público. Un 80,6 % de las personas encuestadas calificó de 7 a 10 la opinión sobre Naturaleza de Derechos y un 41,6 % le dio el 10.  Gracias !!

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Las señales son fuertes y claras. Desde la Tierra. Desde diversas especies. Desde los insectos. Desde la ciencia. Desde las mujeres. Desde los niños. Desde las comunidades indígenas. Desde el aumento de las enfermedades en nuestra vida cotidiana. La vida en este planeta, nuestro propio futuro, está bajo grave amenaza de la sexta extinción masiva y la catástrofe climática. La extinción de especies, la desaparición de la biodiversidad y la destrucción de los sistemas climáticos del planeta están interconectados a través de combustibles fósiles y venenos químicos basados ​​en una competencia adquisitiva desenfrenada e industrialización agrícola con fines de lucro.

Está claro que la sexta extinción masiva ya ha comenzado, impulsada por la ilimitada codicia del 1% y su total desprecio por los límites ecológicos establecidos por la Tierra y los límites inherentes a la justicia social y los derechos humanos.

Estamos olvidando que somos una humanidad en un planeta. No hay un planeta B. Es aquí donde continuaremos viviendo, o nos extinguiremos como especie, junto con los millones de especies que han sido llevadas a la extinción por la violencia y el descuido de una agricultura basada en venenos.

Las abejas, mariposas, escarabajos y otros insectos están desapareciendo en lo que se ha llamado un «insectageddon». Los plaguicidas y los venenos químicos, utilizados por primera vez para matar humanos en campos de concentración, se utilizaron posteriormente en la agricultura industrial para la «guerra contra los insectos». Matar insectos, es su finalidad. Proteger la vida en la Tierra es crítico.

Los científicos han advertido que «a menos que cambiemos nuestras formas de producir alimentos, los insectos en su conjunto irán por el camino de la extinción en unas pocas décadas».

La epidemia de enfermedades crónicas también es el resultado de la propagación de tóxicos en nuestros sistemas alimentarios.

Los injustos acuerdos de «libre comercio» están propagando venenos en los alimentos y la agricultura en todo el mundo, destruyendo los sistemas alimentarios locales y ecológicos, que protegen la tierra y nuestro futuro.

Los pequeños agricultores que se preocupan por la Tierra y nuestra salud a través del cultivo de alimentos reales que nos nutren se están extinguiendo con 200 especies que desaparecen a diario con la propagación de una agricultura intensiva en capital y en químicos.

El Panel Intergubernamental sobre Servicios de Biodiversidad y Ecosistemas (IPBES) advirtió en su evaluación que «la rápida expansión y el manejo insostenible de las tierras de cultivo y pastizales es el impulsor mundial directo más extenso de la degradación de la tierra, causando una pérdida significativa de servicios de biodiversidad y ecosistemas – la seguridad alimentaria, la purificación del agua, el suministro de energía y otras contribuciones de la naturaleza esenciales para las personas.

Esto ha alcanzado niveles ‘críticos’ en muchas partes del mundo […] Con impactos negativos en el bienestar de al menos 3,2 mil millones de personas, la degradación de la superficie terrestre a través de actividades humanas está empujando al planeta hacia una sexta extinción de especies de masa».

El paradigma agrícola industrial y de monocultivo basado en los pesticidas es responsable de la destrucción de la biodiversidad, la extinción de especies y está impulsando el cambio climático.

El 50% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de un sistema industrial de alimentos que también está desarraigando a los pequeños campesinos que proporcionan el 80% de los alimentos.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático IPCC ha advertido que tenemos doce años para limitar la catástrofe del cambio climático.

La vida, la sociedad y la democracia están bajo amenaza. El planeta y nuestras vidas están siendo destruidos por la fuerza bruta, erróneamente llamada economía. La Economía como la Ecología, se deriva de «oikos», nuestro hogar, la Tierra. Una economía que destruye nuestro hogar ya no es economía. Es una guerra contra el planeta, las personas y nuestro futuro.

Los Hopi describen los fenómenos de destruir todo lo que sostiene a una sociedad como Powaqqatsi: «una entidad, un modo de vida, que consume las fuerzas de vida de los seres para poder continuar su propia vida». Esto está claramente en evidencia hoy en día: estamos lidiando con un sistema/fuerza extractiva destructiva que enriquece a los ricos y a quienes tienen el poder, y les roba a las personas sus derechos, su salud y su bienestar. Si continuamos por este camino, permitiendo que las corporaciones continúen extrayendo y degradando el planeta y empobreciendo sus suelos y ciudadanos, nuestra frágil red de vida se envenenará y se romperá, la diversidad de especies será llevada a la extinción, la gente perderá todas las libertades sobre sus semilla, su soberanía alimentaria, su conocimiento y sus decisiones, todas las relaciones sociales se romperán.

Proteger la vida en la Tierra hace que la agricultura ecológica, local y biológica sea un imperativo. Esta transición se encuentra en el corazón del movimiento de la Agricultura y la Alimentación Sin Venenos.

Nuestro amor por la Tierra no permitirá que este futuro se desarrolle. Abrazamos a la humanidad y celebramos nuestra diversidad biológica y cultural. Defenderemos los derechos de la Tierra y los derechos de todos sus ciudadanos y de todos los niños.

Al hacer primero las paces con la Tierra, podemos crear paz entre los pueblos. Al reconocer los derechos de la Madre Tierra podemos defender mejor los derechos de las personas. Junto con nuestra creatividad y la generosidad de la Tierra, reduciremos nuestra huella ecológica y expandiremos nuestra conciencia planetaria de ser una Familia de la Tierra, con un hogar común.

La Tierra es para todos los seres hoy y mañana. Juntos como diversas especies y diversas culturas y mediante la agricultura y la alimentación orgánica sin venenos, que ofrecen soluciones climáticas y rejuvenecen la biodiversidad, tenemos el poder creativo para detener la sexta extinción masiva y la catástrofe climática. Uniendo nuestras manos, quienes quiera que seamos, donde quiera que estemos, debemos crear «círculos oceánicos siempre en expansión y nunca ascendentes» de comunidades de la Tierra libres de combustibles fósiles y sin venenos, celebrando nuestra vida y libertad interconectadas. Esta es la llamada de la Democracia de la Tierra, nuestro principal deber como ciudadanos de la Tierra.

Traducción Rosa Sánchez Puga


TOMAR MEDIDAS

 

La transición hacia sistemas alimentarios locales, ecológicos y diversos es un imperativo social, económico y democrático.

Acciones para la Democracia de la Tierra a través de la Libertad de Semillas, la Libertad de los Alimentos, la Libertad de la Tierra 

  • Guarde y reproduzca variedades de semillas tradicionales para salvaguardar la biodiversidad, no como piezas de museo en bancos de genes, sino en Bancos de Semillas Vivas como base para un planeta sano y personas sanas.

  • Cultivar Jardines de la Esperanza, Jardines de la Salud, también a nivel urbano, que favorecen la difusión de plantas nutritivas y curativas.

  • Crear y apoyar economías locales de alimentos, mercados de agricultores, CSA, biodistritos, ecozonas.

  • Crear vínculos entre escuelas, hospitales, centros de atención médica y sistemas de alimentos frescos y orgánicos locales y diversos.

  • Crear zonas, comunidades, granjas y sistemas alimentarios libres de veneno.

  • Exigir el etiquetado de productos químicos y transgénicos sobre la base del derecho fundamental a saber.

  • Organizarse para exigir que el dinero público y los impuestos dejen de subvencionar los sistemas de alimentos poco saludables que nos crean enfermedades y cambiar todo el apoyo público, incluida la política, a la salud promoviendo la agricultura y los alimentos.

  • Obtener políticas aprobadas para una transición a economías sin veneno y combustibles fósiles en cualquier nivel posible – local, regional, nacional.

  • Proteger y defender los bosques, los pastizales y las pequeñas fincas que sostienen la solución climática en la regeneración de la biodiversidad y las prácticas orgánicas libres de químicos.

  • No cooperar con las leyes que fuerzan a una agricultura y un sistema alimentario poco saludables.

  • Crear comunidades de alimentos orgánicos a través de la democracia viva y las economías vivas para la salud del planeta y la salud de la gente.

  • Celebre del 2 de octubre (aniversario de nacimiento de Gandhi) al 16 de octubre (día mundial de la comida) como días de acción para la Libertad de Semillas, Libertad de los Alimentos y Libertad de la Tierra.

Traducción Rosa Sánchez Puga